Hace unos días, en mitad de la vorágine de los fuegos en el oeste de la Cordillera Cantábrica, tuve la suerte de recoger en vídeo a estos dos varetos que, ajenos al fuego, jugaban o se entrenaban para retos futuros juntando sus cabezas y cuernas en un juego más que otra cosa. A los que le gusten los ciervos no dejéis de verlo pues hay unas estampas muy bonitas.
Un minuto antes de la toma de estas imágenes un corzo macho pasó entre ambos. Se miraron. Se hicieron el caso justo y cada cual a los suyo. Una pena no poder enseñároslo.
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Lamentables fuegos!! Y más al pensar que cada vez nos resultará más difícil recrearnos con escenas como la que nos muestras. Elegantes, fuertes, nobles y bellos animales viviendo en consoncia con el reducto natural que «la mano del hombre les cede».
Gracias por esas imágenes. Siempre me da la impresión de que saben que estás ahí y aceptan tu presencia.
Un saludo desde Pucela.
Efectivamente éstos me vieron, pero como dices, me aceptaron. De todas formas estaba a una distancia prudencial, mayor de lo que parecen el vídeo. Saludos.
Muy chulas las imágenes. Lástima que la sinrazón de algún pirómano deje a estas especies ante un futuro negro o cuando menos incierto