No hace mucho tiempo tuve un encuentro con este animalillo. Se mostraba cándido y confiado ante mi presencia. No era la primera vez que me sucedía algo parecido con las crías del lagarto verdinegro.

Era el atardecer. Lo podéis observar en la foto anterior. Y es que su sombra a esas horas era muy alargada. Fijaos en su cola y en sus patas, cómo las traspasa el sol dándoles un color naranja intenso.

Me miraba curioso. Atrevido. Menos mal que no era ninguno de sus depredadores.

Como veis, pude fotografiarlo a placer. Qué bonito es. Pinchad en las fotos para ver los detalles de su piel. Siempre me acordaré de este momento.
Hoy, bien cortito. Un abrazo.
Muy guapo este lagarto. Una pena que lo hubieses pillado con una luz tan dura, pero así todo le has sacado unas bonitas fotos. Saludos!
Muchas gracias por tu comentario Alberto. Luz de verano, al atardecer. Un saludo
Bonitas fotos las del lagarto. Curioso que no se asustara
@Emiliano. Yo creo que no se asustaba porque no había aprendido que debía asustarse. Muchas crías de animales a priori no se asustan solo se asustan si alguno de sus progenitores se asusta.