El día prometía. Oskar, Raúl y yo íbamos a dar una vuelta por uno de los grupos de montañas que más ganas tenía de conocer. El recorrido, después de mucho estudiarlo, lo teníamos claro:
Salientes – Valle de Terrafracio – Alto de Terrafracio – Alto de los Grillos – Peña Valdiglesia – Pico Braña la Peña – Pico Chao – Alto de la Carranca – Valseco
La ruta la realizamos el día 29 de octubre de 2011. Para la elección del itinerario tomamos la imprescindible guía «Alto Sil: 40 rutas a pie. Vol. 1» para subir a esas preciosas montañas que salen en su portada. Queríamos subir a la peña Valdiglesia sin retornar por el mismo itinerario. Tras ver que los retornos a Salientes por ruta diferente a la de ascenso no nos garantizaban una bajada que no estuviera tapada por la vegetación decidimos posicionar un coche en Valseco para hacer la bajada hacia ese lado. De esta manera combinábamos dos rutas del libro. Convirtiendo la ruta en una travesía para Raúl y para mí. Mientras que para Oskar, la ruta iba a terminar volando. Él traía su parapente con la intención de tirarse desde la Peña Valdiglesia.
Llegamos al pueblo de Salientes algo antes de las 10 de la mañana. La carretera, según nos acercábamos, estaba bastante helada y el pueblo presentaba el mismo aspecto.
Con apenas cero grados de temperatura nos dirigimos al molino y desde allí tomamos el camino que nos lleva al hermoso valle de Tierrafracio. Hay varios caminos y bifurcaciones
que hacen que se necesite prestar atención en los primeros kilómetros. Aquí no os voy a contar qué caminos hay que tomar puesto que eso ya esta puesto en la guía «Alto Sil: 40 rutas a pie. Vol. 1«. Si vais a ir por la zona no os arrepentiréis de su compra.
El comienzo del camino transcurre por un bosque, precioso bosque y más en otoño. Esa alfombra de hojas secas invita a caminar por ella.
Pronto el valle se abre divisándose Peña Carnicera (2.034 m.). Me lo apunto para otra ocasión. Las primeras nieves de este año ya han hecho presencia. Hay más de la que pensaba que habría.
Si miramos atrás, queda el Tambarón con sus dos cimas.
Al ir ganando altura se comienzan a divisar a dos de los gigantes de la zona: La Cerneya (2.119 m.) y Catoute (2.112 m.). Pinchando aquí podéis ver la descripción de subida a ellos desde Colinas del Campo y aquí la que posteriormente haría subiendo desde Salentinos. Nos sorprende la gran cantidad de nieve que hay para estas fechas.
Despistados, en lugar de ascender al alto de Tierrafracio para después seguir la cuerda hasta la Peña Valdiglesia, tomamos una subida menos clara entre las urces que nos pondría en el collado situado en cuerda norte del Alto de los Grillos (1.951 m.) hacia el pico Recuélamo (1.827 m.). Qué vista más bonita había hacia abajo. El valle de Valdiglesia lucía sus mejores colores otoñales.
Frente a nosotros estaba el poderoso Valdiglesia. Esa dorsal pétrea es lo más bonito de la Sierra de Gistredo.
En este tramo debemos poner el máximo cuidado, la atractiva nieve está muy dura haciendo muy peligroso pisar sobre ella.
Al otro lado, y presente durante toda la jornada, la Cerneya y Catoute.
Oskar y yo buscamos rápidamente la cuerda, mientras que Raúl va por abajo sorteando las zonas de nieve. Tuvo tramos difíciles debido al estado de la nieve.
Las vistas desde aquí son preciosas. En la siguiente panorámica puede verse todo lo que hay al norte de la Peña Valdiglsia. Abajo aparece el pueblo de Salientes. Enfrente tenemos el Miro de Rabón, Nevadín, Dos Hermanos y Tambarón. Al fondo aparece Cornón, Muxivén, Montihuero, Morronegro y las Ubiñas.
Ampliad la siguiente foto, merece la pena.
De izquierda a derecha: Valdiglesia (2.136 m.), Miro de Rabón (1.981 m.), Nevadín (2.077 m.) y Tambarón (2.012 m.)
Aproximadamente en tres horas desde la salida llegábamos a la cumbre del Pico Valdiglesia con las Ubiñas de testigo. Ahí tenéis a Oskar con ese mochilón que no es otra cosa que el parapente. Toda una hazaña llegar hasta aquí con él.
Posamos para la típica foto de cumbre. Típica, pero luego cuando se mira después de un tiempo siempre trae buenos recuerdos.
Oskar decide seguir ruta con nosotros al no considerar apto para el despegue la cima de Valdiglesia. Comenzamos a bajar la Peña Valdiglesia en dirección al Pico de Braña la Peña. Antes de mostraros este pico quiero que veáis el impresionante canchal de la cara oeste del Valdiglesia. El conjunto queda rematado por las lagunas próximas que con las recientes nieves presentaban su mejor aspecto.
Valle de Braña la Peña con el impresionante canchal que surge de la cara oeste de la Peña Valdiglesia. En primer plano el Miro de Rabón (1.981 m.) y Nevadín (2.077 m.). Detrás Cornón y Muxivén
Y aquí está el siguiente objetivo, el Pico de Braña la Pena con 2.096 m.. Una montaña preciosa, gemela de la Peña Valdiglesia. Constituye otra dorsal pétrea aún más larga.
Ampliad la siguiente foto, merece la pena.
Tardamos unos 45 minutos en llegar a la cima. Las vistas siguen siendo preciosas. En la foto anterior se ve desde Ancares hasta Cueto de Arbás.
Desde el Pico de Braña la Peña ahora vamos al Pico Chao o Lago, algo más bajo pero todavía por encima de los 2.000 metros. Tardamos algo menos de 20 minutos.
Oskar, que tampoco lo vio claro para despegar desde la cima de Braña la Peña ahora sí decide que es el despegue más adecuado. Raúl le ayuda a prepararlo todo mientras yo me encargo de sacar algunas fotos para el recuerdo.
En un visto y no visto, en cuanto el parapente es hinchado por el aire, se produce el despegue.
Ahí lo tenéis surcando los cielos del Alto Sil. Por encima de las colmatadas lagunas que están a los pies del pico Chao.
Poco a poco, y en suave descenso hacia Valseco se va haciendo pequeño en medio de la inmensidad de las montañas del Alto Sil. Como no ampliéis la siguiente foto no lo veréis.
Y esta foto está tomada por Oskar desde los cielos. Una persectiva única que no es fácil tener a no ser que sea desde el aire. Toda una suerte poder enseñarla aquí. Se ve el embalse de Matalavilla, más allá la central térmica de Anllares y al fondo, los Ancares.
Del Pico Chao hay que dirigirse al siguiente alto, aunque esta vez es en descenso, camino de Valseco llegamos al Alto de la Carranca (1.886 m.). Como ya he comentado la presencia de la Cerneya y el picudo Catoute es permanente a lo largo de la ruta. Quizá sea desde aquí desde donde se divisen las mejores vistas hacia dichas montañas.
De izquierda a derecha: Peña Carnicera (2.034 m.), la Cerneya (2.117 m.), Catoute (2.112 m.) y Calánganas (2.049 m.). En primer plano las lagunas de Murias
Al otro lado tenemos otras bonitas montañas, que quedan empequeñecidas por los gigantes que acabamos de subir. Se trata de La Mira (1.928 m.) y el Pico de la Turria (1.927m.).
Desde el Alto de la Carranca, hasta Valseco cuesta algo encontrar el camino. Gracias a la atención puesta no nos costó apenas dar con el sendero que baja. Hay que llegar a unos corrales que se ven desde arriba. Ahí paramos a comer, era las tres de la tarde. Habíamos invertido en llegar hasta aquí cinco horas con el entretenimiento de preparar el despegue. Comemos en dichos corrales y emprendemos la marcha de nuevo a través de las escobas.
Justo después de los corrales es cuando más cuesta encontrar el camino. El camino está muy tapado por la vegetación en los primeros metros. Descendemos 1.000 metros en unos pocos kilómetros. La subida por este lado hacia el pico Chao debe ser dura, pues apenas hay tregua desde Valseco hasta el pico.
Llegar a Valseco nos lleva aproximadamente algo menos de hora y media. Eran las cuatro y media pasadas cuando llegábamos al coche que habíamos situado allí. Valseco nos recibe con unos colores otoñales de lo más variopinto.
Éste es el perfil de la ruta, hay un tramo totalmente vertical y otro horizontal que se debe a pérdida de datos del GPS. Debido a esto, la distancia no son los 13 kilómetros que muestra el gráfico sino algo más. Así son 14 kilómetros aproximadamente con un desnivel acumulado de más de mil metros tanto de bajada como de subida:
Aquí os dejo con el mapa que tiene pintada la ruta aproximada que seguimos. Aunque parezca que se ve mal la foto del mapa, ampliada tiene buena resolución.
Eso es todo, espero que os haya gustado. Hasta otro día.